El
10 de setiembre de 1916 nació en la localidad gaditana de San Roque, un
hombre sencillo, delgado, tímido y enamorado de todo lo que le rodeaba.
Fue el primer hijo del matrimonio entre Angel Ortega y Carmen Bru. En
el tejar que su padre tenía en Pasadahonda, conoció los recursos del
barro, su forma de dibujar y modelar a dos manos, le viene de aquellos
años, logró a su corta edad ser buen dibujante y destacando por su gran
precisión y rapidez. Cuando
contaba con doce años, se inició en el mundo de la escultura, y ya con
quince años, asistía todos los días a la Escuela de Artes y Oficios de
la ciudad gaditana de la Línea de la Concepción. A
la edad de 17 años, le sorprendió la Guerra Civil, en la que su familia
sufrió una tremenda conmoción que le dejó marcado para toda su vida,
por la pérdida irreparable de sus padres, ambos fusilados, además el
artista fue condenado a la pena de tres años por delito de auxilio a la
rebelión, permaneciendo en prisión durante un periodo de once meses y
tres días. Después
de pasar por esta dolorosa causa, se marchó a Sevilla, donde le
llegaría su primer y decisivo encargo que consistió en la talla del
Stmo. Cristo de la Misericordia de la Hermandad del Baratillo, para que
la ciudad de Sevilla empezara a conocer a un gran escultor del siglo XX. En
Sevilla, contrajo matrimonio con Dª Carmen León Ortega, de esta unión
nacieron cuatro hijos. El escultor fue una persona introvertida, de
aspecto bohemio, observador y autodidacta, sus hermanas le pusieron el
apodo de místico, es cierto que en sus obras impregnaba ese misticismo,
lo confirmaba esculpiendo. Hay
que destacar el gran realismo de sus obras, ya que vivió momentos
trágicos en su juventud, con la muerte de sus padres. Por eso ese afán
de llevar su propia personalidad a sus obras, dando como resultado
imágenes dulces y rudas al mismo tiempo, él definía a sus esculturas
como desgarros.
Tenía
su propia personalidad a la hora de trabajar, era una forma primitiva e
increíble, modelaba la figuras a tamaño natural, la mayoría de ellas
pasaban del metro ochenta de altura, para realizarle un molde de
escayola y pasar a tallar directamente, sin utilizar el sacado de punto. La
realización del misterio del Traslado al Sepulcro del Cristo de la
Caridad, fue una obra distinta a todas las demás. Hay una gran
diferencia entre el misterio de Santa Marta y su obra póstuma el
Apostolado de la Sagrada Cena de Sevilla, cómo concibió la rudeza en
los rostros de los apóstoles y la dulzura en el misterio clásico de
Santa Marta.
Toda
la magnitud de la fuerza expresiva de la gubia de este imaginero se
advierte cuando crea obras de conjunto, obras de movimientos de masas,
obras donde los personajes se supeditan a la constitución de un momento
histórico-religioso que se resucita sobre la plástica viva de los
relieves. Fue un escultor de obras ambiciosas, sus tallas y su
inspiración parece que se armonizan cuando tienen que crear una obra de
amplios límites estéticos. Muchas
de sus imágenes sevillanas y no sevillanas, han debido someterse a unos
cánones impuestos por siglos pasados, aunque el opinaba lo siguiente: “Aquí
no aceptan las figuras tan humanas, quieren más misticismo. Del mismo
modo que exigen las figuras para vestirlas, mientras que lo que
realmente me gusta es tallarlas”. Como ya especificamos su primera gran obra para la imaginería sevillana fue el Stmo.Cristo
de la Misericordia de la Hermandad del Baratillo, posteriormente talló,
lo que al final sería su obra cumbre, el Misterio del traslado al
Sepulcro de la Hermandad de Santa Marta. El Cristo de la Salud de la
Hermandad de Montesión, y ya en su última etapa Nuestro Padre Jesús en
su Soberano Poder de la Hermandad de San Gonzalo, junto con la imagen
de Caifas y la imagen de la dolorosa de Nuestra Señora de la Salud y
San Juan Evangelista. Por último talló para la Hermandad de la Cena el
Apostolado de la Sagrada Cena, obra que no pudo ver en la calle debido
a su fallecimiento el día 21 de noviembre de 1982, cuando contaba la
edad de 66 años.
Los restos mortales de don Luis Ortega Bru reposan en la cripta de la capilla de Santa Marta desde el 15 de marzo de 2002.