Señor Santiago; nos postramos ante ti, como caminantes y peregrinos, un grupo de hermanos de las Cofradías de la Institución de la Sagrada Eucaristía de Zaragoza y de Hermandad de la Santa Cena y Caballeros del Santo Cáliz de Torrent.
Señor; hace unos días, celebrábamos en Zaragoza la festividad de Nuestra Señora del Pilar. La venida de la Virgen María a orillas del Ebro para animar al apóstol Santiago. Para decirte que tu predicación no iba a ser estéril. Que sobre tú predicación y sobre la Columna que María dejaba, crecería una floreciente Iglesia.
Hoy; hemos querido hacer tú Camino, el que realizaste desde Zaragoza, con el aliento de Maria, por las duras tierras de la Hispania romana, hasta estas costas de Finisterre predicando la palabra de Cristo.
Y nos presentamos ante ti como lo que somos: hermanos y hermanas de unas Cofradías. Hermanos en Cristo que pretenden vivir, caminar por esta vida, siguiendo el ejemplo de vida que viniste a enseñarnos a estas tierras.
Aún hay otro aspecto más que nos ha traído ante ti. Somos hermanos de unas Cofradías de Semana Santa centradas en el Paso de la Santa Cena. El momento en el que Jesús instituyó la Sagrada Eucaristía en unión de sus amigos. Y venimos a visitarte –como decimos en Zaragoza cuando vamos a ver a nuestra Madre del Pilar-, como a uno de esos amigos que se reunieron en la primera Cena, con el pan y el vino, que cada Semana Santa sacamos en procesión por nuestras ciudades.
No nos queda una reliquia del primer pan, ni del primer vino. Pero si tu presencia, la de uno de los primeros comensales y tu mensaje de amor, de paz y de esperanza, que viniste a traernos.
Nuestra vida de hermandad no queremos que se quede únicamente en los días de Semana Santa y en la explosión gloriosa del Corpus Cristi. Por eso hemos venido aquí, en hermandad, y del mismo modo nos esforzamos por vivir, día a día, alrededor de la mesa del altar y de las otras mesas de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en las que desarrollamos proyectos, ilusiones, trabajos parroquiales, cofrades, con Cáritas parroquial, con nuestra Bolsa de Caridad; con nuestros jóvenes y ancianos, cuidamos de nuestras liturgias, celebraciones, de nuestros pasos y procesiones....
Y, venimos a buscar las palabras del Apóstol Santiago, en las que todavía resuene el eco de las palabras del amigo de Jesús. Para llevárnoslas de vuelta a tú primera comunidad cristiana, a orillas del Ebro, para seguir creciendo como seguidores de Cristo.