Queridos Cofrades: Es la primera ocasión que tengo de
dirigiros unas palabras después de vivir la Semana Santa de este
año, que sin duda, pasará a la historia de nuestra Cofradía con
sentimientos encontrados y que personalmente califico de agridulces.
Pasamos de una gran euforia por ver proyectos hechos realidad, por
haber vivido una Cuaresma de preparación como pocas, por la
satisfacción de que cada día hay más cofrades que participan con
entusiasmo en la preparación de los actos programados, a la
decepción de no poder llevar el Evangelio más allá de la puerta de
la iglesia.
Desde aquellos días he hablado con
muchos de vosotros, dentro y fuera de la Junta de Gobierno, y soy
consciente que las decisiones, por muy respaldadas que estén,
incluso por un Capítulo, no son del gusto ni aprobación de todos.
Nunca me había enfrentado a una situación parecida, al igual que
muchos de vosotros, y quiero que sepáis que, por duros que fuesen
los momentos vividos, nunca me sentí solo; más bien al contrario,
siempre supe que detrás había, y hay, una Junta de Gobierno
comprometida y una Cofradía con capacidad para superar y entender.
Gracias a todos por vuestro comportamiento.
Por supuesto, y aún estando seguro de
haber actuado correctamente, estoy, y estamos, comprometidos también
a reaccionar ante las sugerencias constructivas, en este y cualquier
tema, porque no es menos cierto que nunca se hacen las cosas
perfectas y que debemos ser capaces de ver defectos con el ánimo de
mejorar, prever situaciones comprometidas y buscar soluciones
alternativas.
Escribo estas líneas después de que
hayáis vuelto a elegir hace unos días, a la misma Junta de
Gobierno. Entiendo que hemos vuelto a obtener el respaldo porque ha
habido más logros que fracasos y porque sigue habiendo un compromiso
firme para trabajar por la Cofradía. A título personal puedo
deciros que es muy fácil representar a una Cofradía como esta. Os
agradezco que nos dejéis seguir haciendo Cofradía con la esperanza
de no defraudaros en estos próximos cuatro años.
Pongamos ahora la mirada en nuestro
futuro, en los nuevos proyectos que ya están en marcha y en aquellos
que ya estaban lanzados. Sigamos trabajando como hasta ahora,
comenzando con la preparación de nuestra segunda fiesta titular, con
la próxima celebración del Corpus. Es una ocasión inmejorable para
hacer lo que no pudimos hacer el Jueves Santo. Ahora sí que, más
allá de parroquias e iglesias, la Eucaristía sale a la calle.
Os animo a todos, como siempre, a
participar en los actos programados para estos días de Fiesta.
Miguel Ángel Lasarte Velillas Hermano
Mayor.