Siguiendo con la misma línea de este proyecto emprendida para otros atributos, para la realización de nuestros Ciriales y Cuerpo de Acólitos, hemos comenzado por bucear en la historia de Zaragoza, retrocediendo 201 años.
Así hemos llegado al que hemos definido como el día más triste de Zaragoza, el 21 de febrero de 1.809. Día en la que se hizo efectiva la capitulación de la Ciudad, doblegada por las epidemias y volada por las minas francesas, saliendo los pocos defensores que quedaban con vida por la puerta del Portillo ante las tropas francesas.
Este momento, fue plasmado con singular maestría, años más tarde por el pintor francés Maurice Orange, en el cuadro titulado los Defensores de Zaragoza.
Es una obra de grandes dimensiones -unos cuatro metros de ancho- que se encuentra habitualmente en un museo francés. No obstante, dada su categoría y relvacia, fue prestada a la Ciudad de Zaragoza, para la exposición conmemorativa del 200 aniversario de los Sitios, siendo el cuadro que cerraba la exposición de la Lonja y sirviendo de imagen a su cartel anunciador.
Los Defensores de Zaragoza.
Maurice Orange. 1.893.
De este cuadro, que refleja un momento singularmente duro y dramático de nuestra historia queremos fijarnos en un pequeño detalle, pero reflejado con un gran tamaño y relevancia en la obra.
En la parte izquierda del cuadro, ocupando el primer plano del mismo, podemos ver a un sacerdote, sacando el Santísimo en las manos.
Y, a su izquierda un monagillo, revestido con túnica roja, roquete blanco y llevando en las manos un cirial para acompañar y señalar el lugar en el que, en este triste cortejo, va el Santísimo.
Pues bien; queremos fijarnos en este preciso detalle para acompañar nuestro pasos eucarísticos de ciriales y acólitos.