Todos sabemos que en nuestra cofradía necesitamos: más tambores y bombos, más costaleros (para el Cristo del Amor Fraterno y para que un siglo de estos la Cena también salga andando, más adelante faltarán los costaleros del palio…), más manolas…; en fin, un poco más de todo. No obstante, si me preguntáis; ¿qué te gustaría tener para el desfile procesional del año que viene?; la respuesta es: cien velas.
Nuestro desfile procesional gusta bastante (y no sólo por el Cristo del Amor Fraterno); nuestros atributos, la luz natural de las velas, una sección de tambores jóven y ordenada, en definitiva, la seriedad y sobriedad con que desfilamos. Pero si a nuestro desfile procesional le ponemos 50 parejas de velas, 50 metros con hermanos de vela, una detrás de otra, con su luz de cera, mejoraría nuestra presencia en las calles muchísimo. ¿Os imagináis la estética, la enorme solemnidad que eso nos daría?
No es una locura inalcanzable, porque, como nuestro desfile gusta mucho, son nuestros propios hermanos los que ven su procesión en una gran proporción desde fuera; con que una parte de esos hermanos entre dentro del cortejo, tenemos cubierto una parte del objetivo. Además a los nuevos hermanos que entren se les puede ofrecer, junto con las otras secciones, la sección de atributos- velas, como una alternativa más. No más importante que las demás, pero tampoco menos. Ya sabemos que la luz del hermano de vela representa para nosotros la luz que Cristo vino a traer al mundo, la luz del Evangelio. Hacer estación de penitencia mirando la luz de una vela, puede servir para ayudarnos a repasar la propia vida; la luz de vela unas veces luce esplendorosa y otras veces tiembla y parece apagarse (como nuestra fe), unas veces calienta a su alrededor con fuerza y otras está fría y apagada (como nuestra fe), otras veces tiene bastante con mantenerse luchando contra la brisa que la quiere apagar a la espera de tiempos mejores (como nuestra fe). En fin, hermanos, que salir con una vela es muy importante y merece la pena, ya que salir, realmente salimos a orar, hacer penitencia y a dar testimonio público de fe, y que todo éllo se puede hacer magníficamente con una vela entre las manos. Iluminemos el camino del Señor.