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Nuestra Cofradía se fundó por un grupo de personas vinculadas a las principales asociaciones eucarísticas de Zaragoza de los años cuarenta. Nuestros fundadores trasladaron su vivencia y sentimiento eucarístico a la Cofradía, estableciendo como fin primordial el de promover e intensificar el culto y devoción a Jesús Sacramentado, así como cuidar y acompañar el Paso de la Cena en la Procesión del Santo Entierro. De esta forma consta en el documento que se firmó el 12 de febrero de 1.947 entre nuestra Cofradía y la Sangre de Cristo, por la que se estableció nuestra filialidad.

El Capítulo Fundacional de la Cofradía se celebró en Noviembre de 1.946 y el día 28 de Diciembre de 1.946 el Capítulo por el que se aprobaron nuestros primeros Estatutos, en cuyo artículo 2º se establecieron los fines de la Cofradía quedando fijados en:

a) Promover, fomentar y sostener la devoción a la Sagrada Eucaristía, Sacramento por excelencia en el que el propio Dios, se reduce y por decirlo así, se anonada, por amor a los hombres.
b) La santificación de los Hermanos mediante la práctica de los actos piadosos de que se hablará más adelante.
c) Los actos de caridad que suponen los sufragios por nuestros Hermanos difuntos, visita a los que se hallaren enfermos, y las oraciones por las necesidades de la Iglesia y del Estado, las Benditas almas del purgatorio y las intenciones de Su Santidad El Papa.

En este artículo se plasmaba la esencia y personalidad con la que nacía la Cofradía y, como se puede apreciar comparándolo con el artículo 3º de nuestros Estatutos, en su redacción actual, seguimos teniendo los mismos fines, ya que ambos artículos se manifiestan en términos muy similares.

En el artículo 26 de nuestros primeros estatutos se recogía la fórmula del juramento de los Hermanos -similar al actual- dentro de la cual se establecía: "...ser devotísimo de la Sagrada Eucaristía, Misterio el más inefable de nuestra sacrosanta Religión..."

Estas normas y sesenta y tres años de historia han ido forjando nuestra personalidad y carácter como grupo que vive su fe dentro de la Iglesia. Como siempre decimos, nuestra forma de vivir nuestra espiritualidad cofrade se plasma en dos realidades: Cruz y Eucaristía. Cruz en Semana Santa y Eucaristía el resto del año.

Tradicionalmente se distinguen tres tipos de cofradías o hermandades: penitenciales, de gloria y sacramentales. Las primeras son las que hacen estación de penitencia -procesión- en Semana Santa; las segundas, son las que están destinadas a rendir culto a un santo particular; las terceras, tienen por objeto de culto al Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

Nosotros somos penitenciales, en cuanto que nos constituimos como Cofradía, precisamente, para cuidar y acompañar el paso de la Cena en las procesiones de Semana Santa. Fin que seguimos cumpliendo puntualmente en la actualidad. Además estamos integrados en la Junta Coordinadora de Cofradía y Hermandades de Semana Santa; es decir, en la Junta de Cofradías y Hermandades Penitenciales de nuestra Ciudad.

Además de ser Penitenciales; dentro de nuestros fines tenemos un marcado sentimiento Eucarístico desde nuestra fundación. Más aun; la Eucaristía es la vivencia que marca o debería marcar nuestra vida cofrade a lo largo del año. La pregunta es, por tanto, si además de constar las palabras de la "Institución de la Sagrada Eucaristía" en nuestro nombre, constituimos un movimiento eucarístico y nos merecemos adscribirnos al grupo de Cofradías Sacramentales.

Las cofradías sacramentales se ocupan del culto al Santísimo, en las iglesias, pero, sobre todo, del culto público a la Sagrada Forma, es decir, del Santísimo en la calle, centrándose principalmente en dos manifestaciones:

Una sencilla y, a la vez reconfortante, destinada a enfermos e impedidos, como auxilio espiritual, trasladándoles el Viático -la comunión- a sus domicilios.

Otra festiva y triunfal, con la participación masiva con el clero y el pueblo fiel en la Procesión del Corpus.

La primera forma -el traslado del Viático- era la protagonista indiscutible del pasado. La segunda -la Procesión del Corpus- es la forma más visible de la actividad actual; participando activamente en la procesión, en su organización, contribuyendo al mayor boato festivo de la celebración.

Junto a esas formas públicas de culto a la Eucaristía, están otras formas privadas, - igualmente importantes- realizadas en el interior de las iglesias: el mantenimiento del culto a la Eucaristía. Dentro de este apartado deberíamos referirnos a la adoración al Santísimo, la oración, la celebración de la Eucaristía, la comunión general de los hermanos,...

La Cofradía Sacramental, tiene pues una función bien definida en el seno de la Iglesia; función elevada -porque su objeto de culto es superior a cualquier imagen sagrada, es la misma Eucaristía, el Cuerpo mismo de Jesús Sacramentado- por lo que el establecimiento de estas Cofradías siempre ha sido bien visto por la Iglesia.

Si observamos nuestros fines, desde nuestra fundación, nuestro calendario, nuestro proyecto de vida religioso para el año, tenemos que decir que, sobre el papel, somos una Cofradía sacramental; ahora bien hay que serlo también en la vida real y diaria.

Eso es lo que queremos y lo que planteamos: desarrollar un proyecto de vida religioso a lo largo del año centrándonos en el culto a la Eucaristía.

Realmente, siendo la Cofradía de la Eucaristía ya tenemos esos fines y deberíamos cumplir con ese objetivo en nuestra vida diaria; pero tenemos que aspirar a más. Tenemos que plantear metas más elevadas, pero sobre todo tenemos que plantear un proyecto y un programa concreto para cumplirlo. Además queremos proponerlo de una forma que nos llame la atención, que destaque, que nos recuerde nuestras obligaciones, las que tenemos desde la fundación de la Cofradía y no cumplimos suficientemente y lo haga de una forma que nos impulse a superarnos.

La forma que os proponemos es conseguir una meta: considerarnos una Cofradía Sacramental y trazar el camino a lo largo del año para serlo en nuestra vida diaria de hermanos, de cofrades. Jalonar nuestro calendario de actos eucarísticos que nos permitan ser y sentirnos lo que somos desde nuestra fundación: una Cofradía Eucarística y Sacramental.

Enrique Martínez.

 
   
   
   
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