Home
COFRADÍA EUCARISTIA
CORPUS CHRISTI 2010
PROGRAMA SEMANA SANTA 2010
CUARESMA 2010
PLAN QUINQUENAL
CORPUS CHRISTI 2009
FOTOS SS. 2.009
PROGRAMA SS. 2009
NUESTRA VENA AMARILLA
ACTOS SEMANA SANTA 2.009
FOTOS Semana Santa 2008
TRIDUO 2.009
NAVIDAD 2008
FIESTAS DEL PILAR 2.008
CORPUS CHRISTI 2008
Actos Corpus Christie
Homilia Benedicto XVI
Avisos
Jornada Donación de Sangre
Oración
Confesarse ¿Para qué?
PROGRAMA S.S. 2.008
CUARESMA 2.008
NAVIDAD 2007
CORPUS CHRISTI 2.007
PROGRAMA 2007
CUARESMA 20007
ALBUM FOTOGRAFICO
FOTOS Semana Santa 2006
PENSAMIENTOS
CORPUS 2.006
TRIDUO 2006
PROGRAMA 2.006
ACTOS SEMANA SANTA 2.006
BOLSA DE CARIDAD
NOTICIAS
LIBRO DE VISITAS
FORO
SEMANA SANTA EN ZARAGOZA
ENLACES DE INTERES
CURIOSIDADES PASATIEMPOS
CONTACTANOS  APUNTATE
Noticias
       


Podemos pensar que esta reflexión en la que se nos invita a ser partícipes es propia de la Cuaresma ya vivida semanas anteriores, pero, recordad, Jesús ha muerto en la cruz y resucitado en el sepulcro por la humanidad, el ser humano más humilde, más sencillo, más cristiano está entre nosotros. Queremos ser como Él, pero a veces no somos perfectos y caemos en el error, aún siendo conscientes de que estamos en el camino equivocado. Aparece la acción de confesarse, pero: ¿para qué?

¿A qué es una pregunta de moda? Seguro que en todas las parroquias se nos ha invitado en las celebraciones a la confesión. Por si sirve...

El pecado existe, y es mucho no sólo está mal sino que hace el mal.

Vivir rectamente, por amor y con amor, vale verdaderamente la pena...

Sentirse amado por otros de modo nuevo, es una gozada.

Sentir la paz dentro de mí, sentirme tocado en el corazón por un amor que cura, se necesita.

Sentir una paz impagable por pedir el perdón, por recibirlo con gratitud y darlo con generosidad, es tu deber.

Es el encuentro con el perdón divino, que nos ofrece en Jesús y que se nos trasmite mediante el ministerio de la Iglesia.

Tenemos inmensa necesidad de la cercanía y tierna Compasión de Dios,

¿por qué no la buscas?

El sacramento del perdón tiene una capacidad sanadora por la gracia divina,que transforma nuestro corazón y nuestros comportamientos, somos capaces de ser mejores.

En nombre de Cristo os suplicamos: ¡dejaos reconciliar por Dios! (2 Cor. 5,20) 

                                                                                                    Agustín Fernández Buj

 
   
   
   
Top